lunes, 14 de febrero de 2011

VI

Lo peor del amor cuando termina,
son los griteríos del enojado,
las noches de amantes y cocaina,
el descubrir todo lo que has callado.

Lo malo de después es la tormenta
que apaga las estrellas de la dicha,
las humeantes noches sin luz ni prenda,
el gesto sin palabras ni conquista.

Lo más ingrato es una sombra clara,
llegar al alma de los inmortales,
limitarle la mirada al esquivo.

[Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.]

En honor al autor de los últimos tres versos.