domingo, 19 de diciembre de 2010

De curvas surrealistas en lila y de calle.

Ya ni siquiera recuerdas ni qué ni cuando, quien eres ni aquel sol bemol que te hizo saltar y te llevó a escribir esto, sólo sabes que andas en busca de algo; ese pensamiento, esa voz, esa chica, esa hostia, ese aire frio en tu nuca… olvidar.
Queremos creer que no fuimos nosotros aquellos que no solo se lanzaban un frisbi, sino la juventud embotellada en largas madrugadas de delirio insano. No sabíamos que un atropello de un joven cualquiera, la noche de un viernes negro, nos sería nuestra fiel y silenciosa cómplice de la miseria, ni de la hostia caritativa que sería mi única compañera que me esperaría fiel en ese vagón lleno de auto egos proyectados ahogándote, de algún paisanaje no humano mientras éste, con sonrisa picaresca, me giraba la cara.

El porro bajo la lluvia que nunca se encendió, el resfriado que seguro esta noche me acompaña más fogosamente que la miseria y el dolor. Ese sentimiento siempre enmudecido por una intelectualidad que se proyectaba y veía que algún día alcanzaría “eso”, para algún día poder expresar mínimamente, aunque fuera tan efímeramente real como ese temprano rayo de viento frío que os corta el aliento y os deja sin habla, no sabéis qué decir, pero algo ha crecido en tu joven mente y quieres decirlo, parirlo: pasemos frío en esta noche, partámosles las caras, que nos las partan, tengamos nuestra dosis de humanismo y contacto con la realidad suficientes… necesito un descanso; pero no de esos enrollado entre las mantas de mi mágica cama, en la que no reina más deidad que el: duerme y sueña con ser tu crítica perfecta, sino de esos bajo mantas de espinos… Todo, se mueve entorno a ese despertar: amistades presentes y futuras, a egos cada día más dispares entre sí, cada día más convencido de querer ser nada; pero no para buscar un pretexto de no buscar nada ni hacer nada en la vida; es un pensamiento tan complejo como desmotivador en tanto que ni uno mismo, más veces de las que soy capaz de darme cuenta, cree estar enterándose. ¿Qué rol me asigno, o debería asignarme en este drama humano tan mío?

Grito con todo mi alma y todo mi ser: nada. Buscas un cambio, buscas esa sonrisa bella, buscas algo que sólo te va a traer dolor. Desházte.

A todos mis hechos empíricos, a todos mis pensamientos, todo lo que intento hacer o proyectar, carece de la sustancia integradora y unificadora. Únicamente dos palabras: necesidad insólita. Quizás sólo volver a ser el que debí ser…¿volver? Cuán fácil es decirlo cuando nunca estuve allí; es como inventar o pintar mis queridísimos amigos, los colores, sin el consentimiento de éstos. Sólo somos el límite autolimitador por antonomasia: límite de mis pensamientos, límite de mi tiempo, límite de mi extensión; límite entre mar y lilas, entre esta frase, la que le seguirá y las que jamás me daré el goce de escribir. ¿Que hacia adónde voy? …. Hacia dónde tú.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

IV

Imágenes que se cuelgan de olores,
verdes sonidos que esconden recuerdos,
negras noches sin males de amores,
"vida y muerte" se llaman nuestros juegos.

Esta dictadura del sinsentido,
esta catedral, templo del absurdo,
es la tiranía del para conmigo
pintada a lo Dalí, en ningún muro.

Prostituyo jóvenes horizontes,
pervierto incoloros amaneceres,
desconocidas en mis pantalones

que huyen de deberes y pesares;
un cálido abrazo de mi parte
y otra partida ganada por mate.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Navegamos por cielos infinitos...

Hoy se ha levantado el día caprichoso, jugueteando con los rayos de sol entre las nubes cargadas de pensamientos; preludio de una tormenta de recuerdos. Sé que no soy Monet y, sin embargo, parecía que únicamente con sus ojos se pudieran contemplar y dejarse llevar por aquel subir y bajar de notas silenciadas a color.
Sin ignorar el factor climatológico, y ya que estamos hoy juguetones (aunque no por eso menos filosóficos), podríamos decir que en diciembre hace frío (lo que para Hume y para mí nos provoca un no sé qué de gracioso), y el aire, por tolerante y amistosa que fuera mi actitud para con él, éste seguía clavándose cada vez más (hasta tal punto que pensé que por fin terminaría de resquebrajarme y rompiéndome en mil añicos) en lo que yo creía ser mi alma, mi horizonte y "límite" de mis pensamientos.

Puesto que últimamente ando muy ocupado leyendo y haciendo un trabajo sobre M. Proust y su "Busca del tiempo perdido" (y no quiero ningún comentario irónico por parte de los que hayan leído o visto esta obra) me voy a permitir el sano vicio, (puesto que tengo muchos no tan sanos) de citar unas frases suyas, a parte de permitirme la modestia opinión de decir que me parece más saludable acompañar mi tan tranquilo café con dos cucharas de ataraxia y un chorro de entusiasmo crítico, que la mierda de bollería industrial, televisión basura, premsa sensacionalista o valores tradicionales y dogmáticos vayáis a desayunar:

"Nunca me dejo influir por las perturbaciones atmosféricas ni por las divisiones convencionales del tiempo. Si por mí fuera, rehabilitaría el uso de la pipa del opio y del kriss malayo; pero ignoro el de esos instrumentos infinitamente más perniciosos y además tan vulgarmente burgueses que son el reloj y el paraguas."

Hoy, sin embargo, es un día de luto. "Hoy deben morir los excesos" piensa mi mente, inquebrantable como el tiempo a su paso; el cuerpo mientras tanto, la carne, tiembla ante el temporal jinete de la merecida abstinencia.
No sé qué me quiero demostrar, y no sé si esta actitud es fruto de haberla ido pensando estos últimos días o por el regalo que el azar hoy me ha brindado. Ese regalo ha sido un pensamiento. ¿Quizás busque un cambio? ¿Para qué? ¿Qué me impulsa a querer este cambio? ¿A qué se debe esta fascinación por querer hacer de mi rutina una melodía buscando la armonía perfecta y sintiendo que con cada acto decido dónde pongo una variación, dónde un allegre, y dónde un si bemol?

Melancolía por los excesos. Nostalgia por los excesos.

Pero, ¿cómo actuar en esta obra, en este drama humano, sin un papel que representar? Todo consiste en eso, pero al parecer, la mía no debía ser esta, pues me suscita una irritabilidad incontenible ver un concurso de pseudoshakespeares compitiendo por el papel de los trágicos protagonistas: un Hamlet en cada uno, un Otelo en cada esquina, un Romeo en cada bar...

"Hay que estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la carga horrible del Tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin tregua.

Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, de lo que queráis. Pero embriagaos.

Y si alguna vez, en las gradas de un palacio, sobre la hierba verde de un foso, en la tristona soledad de vuestro cuarto, os despertáis, disminuida ya o disipada la embriaguez, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al ave, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle la hora que es; y el viento, la ola, la estrella, el ave, el reloj, os contestarán: «¡Es hora de emborracharse! Para no ser esclavos y mártires del Tiempo, embriagaos, embriagaos sin cesar. De vino, de poesía o de virtud; de lo que queráis.»"


Mas estoy alegre. Si hay algo que en mi soledad y mis ratos de desvaríos, como a mí me gusta llamarlos, he aprendido es que no tenemos que aferrarnos a nada, ni incluso (y para muchos es difícil) a nosotros mismos, "Desconócete a tí mismo"; estar preparados para en cualquier momento partir, y partir con la mentalidad de que un adiós, para muchos es una despedida, para mí es un saludo a lo desconocido (por poco tiempo). Esto es simple de entender cuando nos damos cuenta de que no pertenecemos al espacio, sino al tiempo. Quiero decir que el mismo paisaje que vemos desde la misma perspectiva ahora, no lo veremos igual que de aquí a un rato, días, años...Todo ese tiempo lo contenemos en nuestro ser, en esa memoria involuntaria prousiana y que, en días como hoy, algún errante olor o sabor del café perdido en tu ser, sale a la superfície llenándote de un sentimiento de júbilo inexplicable que te empuja a afirmar: ¡Jodéos, esta diversión es ocio gratuito! (en voz baja, no vaya la privatización mental a llegar al gobierno y se convierta en una de sus prioridades y fuentes de ingresos).

sábado, 27 de noviembre de 2010

III

Vividores de manual,
Hipocresía regalada,
Cenicero espiritual
De nuestra mierda mundana.

Sólo playas de premisas,
Sucedáneos de arena,
Los océanos de la prisa
¡y qué abismo, el de las letras!

martes, 12 de octubre de 2010

¡Quien fuera alumno!

Se trata de decir gilipolleces,
se trata de que piquen los idiotas,
se trata de rascarse las pelotas,
se trata de encontrar el cascanueces.

Se trata de abrocharse la bragueta,
se trata de lamer cuantos más culos,
se trata de cobear sin disimulo,
se trata de cambiarse de chaqueta.

Se trata de escribir lo que te salga,
se trata de cobrar por tonterías,
se trata de apuntar bien la manguera;

se trata de un pinchazo en cada nalga,
se trata de otear las lejanias,
se trata de invertir en gescartera.

"Sonreto" escrito por una alumna de la escuela Feroz, la última de la clase, un poquitín retrasadilla, a la manera de "Don Sabino".

Bazar cartesiano

Tan pronto como llega, aparto de mi el pensamiento de felicidad, pues no viene, a media noche bajo nubes de libido, sólo. Detrás suyo veo una tormenta de cadenas con vientos negros, y no es un aperitivo sexual satánico, es el precio a pagar. Quiero resistirme, apartar de mí ese pensamiento de felicidad, pero es tan embriagador que incluso a veces me planteo seriamente hacerle caso, pero no me perdonarán renegar del amor de Beatrice. Esta es mi mano quemada, no quiero otra cosa. Camino sobre el viento, y me disperso con él, soy su huésped con fecha de caducidad. Soy nada, y en mi empequeñecimiento me siento cautivamente libre.

Banas preocupaciones atormentan tu joven mente, mas tú lo sabes, cuán banas son. Maestros del autoengaño del todo a cien se divisan por doquier, pero tú, pequeño, aunque con todas tus fuerzas lo intentas no puedes. Tu innata lucidez no puedes cegarla, a lo sumo noquearla con perezosos narcóticos alucinantes o pervertirla, ensuciarla y humillarla. ¿Y bien?

sábado, 9 de octubre de 2010

De un tal Javi.

¡Tú! ¡Tú no sabes escribir! Jajaja, ¡al fin! ¡Al fin te dignas a dejarte ver, yonki de literatura y de blasfemas teorías, trempado!
Diecinueve años has estado ahí, y precisamente, de entre todas las noches, ¿tenías que aparecer hoy? ¡Y porque no! Ven a mi hoy y a mi mañana, yo iré a tu ayer y a tu pasado mañana.

Lo analizas todo con lógica geométrica, tú, desde el no tiempo, en
lo alto de esa flanqueada torre de marfil mientras las olas de mierda azotan constantemente tus muros, ¡me río de tu edificio aplatanado ageométrico! Quiero reirme de tí, y aunque nunca te he apreciado mucho, hoy te miro a la cara, sé lo que piensa una mente enferma, se puede ver en tus ojos, y al mirarlos quiero ver lo que yo sienta, sin embustes ni disfraces, esos carnavales buscados convertidos en
fatalidad, tú, honrado caballero del cartabón. Caballero? Pero si perdió el cartabón!

¡Bufoncillo bonicoo mio! Orgasmeas masajeando y colocando letras unas detrás de otras, o simplemente leyendo, si es que eso todavía sabes hacer, a aquellos maestros que con tanto odio estimas.

¡Jajajaja! ¿Qué ocurre? Esa cara, ¿a qué se debe? ¡A sí! Estás observando la reciente caricatura que apareció en el blanco ring del filósofo poeta justo al retirar el bolígrafo después de escribir sobre teorías metagalaxianas tratando la sal industrial de los versos insulsos? ¿Y no lo ves claro? ¿Ni tampoco más ahora? ¡Me río de tí!

Tú lo sabes, sí. Sabes porque al hablar de tí saco fuerzas, motivación, emociones y algo más a saber qué eran...¡Palabras! Te huyen esquivas como todas esas féminas que gustar querrías y por detrás... -¡Aiii no! !Que tú no sabes escribir!



domingo, 5 de septiembre de 2010

Su prisa, su futuro.

Tenemos la inconsciente e innata creencia que hace que pensemos que determinadas cosas únicamente les ocurren a las demás; cuando nos ocurren creemos que esas cosas suelen pasar.
Esta vez era distinto. No era un errante pensamiento pasajero en un tren de desgracias cargado con una maleta de tristeza, era más bien ese tren imparable por el cual rezas para que pase de largo tu parada de cercanías, pero para.

lunes, 30 de agosto de 2010

Organización incómoda.

¿Qué escribir en estos días en que el discreto encanto de la sobriedad me parece sólo discreto, pero no encanto?
El cálido color naranja de mi porro y el navío de humo con ese aroma cítrico no me transporta a ninguna playa paradisíaca, esas que nunca pisaré, tan sólo me eleva un poco en este mar de mierda, desagüe de "correctas" formas.
Jóvenes rebeldes sin causa, ¿cómo llenarán el vacío de sus almas, ese vacío que supone no tener ser?
En el metro nadie habla, sólo miradas esquivas o descaradas, ¿qué es eso que oigo? ¡Hombre! El borracho del vagón siempre tiene una conversación gratificante con la que consolar tu ya no fracasada empresa de aprender algo un día cualquiera. ¡Larga vida!
Gotas de sida y cáncer llueven desde un cielo más desalentador, futuros de niños tirados por el retrete sin ni siquiera tener una oportunidad de elegirlo ellos. Puta televisión.
Laboratorios ambulantes dónde engendran "elegidos" en provetas.

domingo, 29 de agosto de 2010

I

Indeseada huerfandad
de facturas sin remitente.
Nuestra artificial ciudad
se desmorona fugazmente.

Dedos de gatos tabernarios,
apagones de soledades,
ariscos sonetos corsarios,
los escribo a bacanales.

Los ladridos del destino
se deshacen en mi copa,
examen de éxito suspendido.

El gato negro que no llora,
bajo la seducción de horror,
grita ¡Apocalypse now!

viernes, 13 de agosto de 2010

Textos escritos durante este verano.

The Last Man.

Resuena en mi cabeza una melodía que presajia tormenta de recuerdos. Sonidos que despiertan emociones en un baile de notas perfectamente acompasadas. Un si bemol.
Olvido el trabajo pendiente y me cuelgo en un subir y bajar de notas analógicas. Una púa imprescindible. Esas hojas en blanco que jamás escribiré.
De fondo una guitarra eléctrica llora por mi guerra espiritual.
A lo lejos, en la ciudad de romances suburbanos, aguarda otro Hamlet.

Fragmento de La Muntanya Màgica: "Quina mena de voluntarisme et mou a parlar?"

El camí dels misteris i de la purificació estava encerclat de perills i travessat d'angúnies mortals, travessava el regne de la putrefacció, i l'aprenent és la joventut que anhela les meravelles de la vida, que aspira a ser capaç d'experiències demoníaques, conduït per uns embossats que només són les ombres del secret.


Estamos todavía en el humbral.

Escribir es saber que lo que no se ha producido todavía en la letra no tiene otra morada, no nos espera como prescripción en algún entendimiento divino. El sentido debe esperar a ser dicho o escrito para habitarse en él mismo y llegar a ser lo que es al diferir de sí: el sentido.
La escritura general del sueño desborda la escritura fonética y pone la palabra en su sitio.
La diferencia es la articulación del espacio y del tiempo.
La huella es el borrarse a sí mismo, el borrarse su propia presencia, está constituida por la amenaza o la angustia de su desaparición irremediable, de la desaparición de su desaparición. Una huella imborrable no es una huella, es una presencia plena, una sustancia inmóvil e incorruptible, un hijo de Dios, un signo de un germen mortal.


¿Qué hay de antinatural en esta naturaleza aparte?

El suicida yace inerte en el suelo ensangrentado de la habitación. Se ha acabado...vi personalmente el cadáver...allí estaba la pistola.
El ruido de la calle...las llantas de los coches y el barro de las suelas y la charla de los que pasean, el ómnibus pesado, el conductor con el pulgar interrogante, el ruido metálico de las herraduras de los caballos sobre el suelo de granito, el carnaval de trineos, el repiqueteo y las risas que resuenan y las bolas de nieve; los vivas a los famosos...la furia de las turbas enardecidas, el golpear de las cortinas de la camilla -el enfermo dentro, lo llevan al hospital, el encuentro de los enemigos, el insulto inmediato, los golpes y la caída, la muchedumbre excitada -el policía con su placa abriéndose paso hasta el centro del grupo; las piedras impasibles que reciben y devuelven tantos ecos, las almas que van de un lado para otro...¿son invisibles cuando hasta el átomo más pequeño de las piedras es visible?
¡Qué lamentos de los glotones o de los hambrientos que caen en las losas insolados o con estertores!,
¡qué gemidos de las mujeres que se ponen de parto, vuelven a casa deprisa y dan a luz!,
¡qué lenguaje vivo y enterrado está siempre resonando en el aire!...¡qué aullidos ahogados por la vergüenza!,
arrestos de delincuentes, desaires, proposiciones de amores adúlteros, respuestas positivas, rechazos con gesto despectivo, ¿me importan ellos o sus ecos?...¿vuelvo a ellos una y otra vez?


El caminante onírico.

La habitación empezó a menguar, y nosotros con sed de calles, bares y algún que otro desvarío convertimos cierta noche en nuestras paredes finitas del mundo. No puedo recordar bien qué fue lo que pasó exactamente, pero las imágenes residuales de un anciano artista persisten en mi mente, marca imborrable, qué cuadros, ¡qué poeta!
No quiero engañarme, son las 8.22 A.m. no dispongo de mi normal habilidad en cuanto a escritura se refiere, pero ¡qué coño, tenía que escribir unas líneas! No por ellos, sino por mí. Precisamente ese fue otro tema del cual más tardíamente y después de la jugosa conversación, después de haberle dicho que le jodieran en reiteradas ocasiones (por su dominio de la lengua, su filosofía, ese hombre era un poeta, ojos cristalinos de una vida vivida) aparecieron más personajes por lo que iba siendo cada vez más nuestra habitación nocturna. Nuestras mentes estaban redoblando la constelación de Orión, y hasta aquí se expandía nuestra joven visión de las paredes finitas del mundo (para mí, ya que de los otros la más joven fue una mujer de cuarenta años).
Era inútil. La gente, y sobretodo gente mayor que tú, (el pintor de poemas eyaculador de los mejores silencios que he visto lo mantengo al margen). Pero bueno, no tengo ni la “teckné” suficiente para poder narrar fielmente (a parte que mi estado anímico iba un poquito alterado por la embriaguez nocturna típica de la euforia del momento. Siendo realistas, nadie jamás llegará a comprender lo que estoy sintiendo ahora mismo, al escribir esto y es precisamente ese misterio, esa magia la que nunca se debe perder. [Hume: el “to be” no legitima el “to ought”].
Siendo realistas, a nadie jamás le importará más lo que escribo que a mí. Soy mi único fan. Estas líneas, escritas un viernes a la hora mencionada anteriormente pero sumándole 660 segundos más, ¿poseen más valor que el subjetivo mío? ¿Qué importancia tendría que fuere así o no? ¿Acaso no soy más que lo que escribo?
[Qué belleza plástica la de una hoja en blanco, a mi parecer son el ring de boxeo de los filósofos].
Mi profesora de ética si leyera esto se enfadaría, exclamaría: ¡FALTA DE COHERENCIA! Pero qué quiere, para mi la vida es un sinsentido, sólo tiene el sentido que tu quieras darle, “Quién tiene un qué puede hacer frente a todos los comos”. (F. Nietzsche).
“La vida es una escultura esculpida y pulida” (hombre anciano de anoche, de nombre Fiacre).
Javi, ¿qué más tienes que decirte?
Sólo veo el deseo de un niño de querer poder jugar siempre con la inteligencia, pero no ves los riesgos que eso conlleva ni lo ingenuo que eres. Te encanta gozar con cada instante que moldeas tu vida, con cada brisa de aire veo que te elevas, te trasciendes. Pero ¿cuál es esa motivación? ¿No es precisamente el egoísmo? ¿Por qué escribes? ¿Tienes la necesidad de autorreivindicarte existencialmente? Siendo menos inteligente de lo que te crees se te podría criticar o añadirle a la crítica del niño anterior; soledad.
Me gusta estar solo, cuando es elegida la soledad, y por analogía puedo decir que: ¡ELIJO SER YO MISMO!. Soy amante incondicional de la libertad, y libertad y soledad muchas madrugadas se encuentran de camino a casa. Qué paradoja, la soledad solo existe si te aíslas, si la compartes se va. ¿Pasará con todo igual? De momento seré optimista en cuanto a ese tema se refiere, estoy contento y el sol de este día de marzo me sonríe. Volviendo un poco a lo anterior; esa soledad para mi es ese ser que yo soy, entonces es indudable que me guste la soledad, porque me gusto, no significa estar solo marginado en el mundo por voluntad. ¡Me encantan las personas, fuentes de mis continuas reflexiones y diversión gratuita! Y violaría intelectualmente a cualquier persona que pudiera enseñarme algo.
[Hasta aquí he escrito tres veces la palabra intelectual, mentira cuatro].
Creo que ahora me tomaré un café con algo de comida, pues necesito una buena dosis de azúcar, y subiré a lo alto del “Pic de l’àguila” como le decimos los ceporros autóctonos. Si alguien tiene curiosidad el nombre correcto es: Puix de l’àliga (eso pone en el convencionalismo histórico de madera a lo largo de la subida (carteles, sí)).

¡CADA MAÑANA COMIENZO A VIVIR!

PD: no es burla, falta de respeto ni mentira: esta mañana me despertó mi padre abrazándome y con su llorar de los ojos porque había muerto el único abuelo varón que me quedaba.


De dos jóvenes y una artista.

Anduve entre las piernas de una tarde adolescente por un parque con más libido que yo esa misma noche. Diseñado por una mente enferma, con ondulaciones no solo psíquicas, se extienden dicho parque por una viciada ciudad, repleta de peatones trotamundos, de personas fictícias, casi tanto como la muerte del artísta de dicho parque.

Paseé de la mano intelectual de mi compañera de vomiteras de pensamientos, "de pajas mentales" siendo generosa con ella e intentando reprimir mi libido, mientas Barcelona iba quedando más a nuestros pies, como esa pelota que "descansa" bajo el pie del niño con postura desafiante apoyándo su gilipollez en un árbol cualquiera, difuminándose la costa por una niebla, a mi parecer, con un contenido de co2 que como poco era 10 veces superior al permitido por la ley, un puto atentando ecológico y un insulto que le acompaña una violación contra el sentido del gusto por la naturaleza.
Entre conversaciones y estados de ánimos intentando librarse de todo estado de ánimo fuimos descendiendo, y como ladrones de paisajes residuales buscamos otro sitio en el cual puediera nuestro indefinido lenguaje seguir manoseándolo vulgarmente, no como ese tal Chuck Palahnuik.
De las calles de barcelona, ¿qué decir si más merece la pena escuchar lo que tienen callado y esperan decir?
Nos conducimos a esa búsqueda de algún bar, lugar sacrosanto para más de algún necessitado de apaciguar su anhelosa alma (garganta) con ardientes y embriagadores fluidos sexuales (alcohólicos). El primero y único que me llamó la atención fue al que entramos, un bar mexicano dedicado a Frida Kahlo, como descubrí más tarde al ver los no pocos seiscientos cuarenta y siete retratos de dicha artista repartidos por el local, así como alguna obra de la artista en cuestión (aunque siendo sincero no estoy muy seguro de haber visto ninguno). Siendo sincero tengo que decir que la música no iba acorde con el estilo estético del establecimiento, pero son añadiduras subjetivas mías.
Nos pedimos dos coronitas después de que el jóven despistado dependiente nos recitara su repertorio de cervezas de méxico (sólo tenían de importación) y nos sentamos en una mesa especial. ¿Que qué tenía de especial? Era una mesa cualquiera, igualmente llena de mierda de gente apoyarse, derramar sus consumiciones y no quiero dejar a la furcia de mi imaginación que continue porque ahí yo también me he apoyado.
El tiempo fue pasando entre retratos de la misma chica con esa vida tan puta que le tocó y un matrimonio equiparable a un nivel infernal de autodestrucción, y teníamos que ir acabando con tanta habladuría.
¿Qué he aprendido?

Muuuuy lejos de mi barrio medieval hay un bar dedicado a la chica que Diego Rivera, lapiz en mano, dibujaba desnuda no menos erecto que si lápiz.

PD: Si el comunismo será la solución como pensaba esa muchacha poseedora de una considerable uniceja que pasaría con los años a ser cánon de belleza para los autóctonos, no sabría qué decir.


Buddha vs Nietzsche.

Primer asalto.
Nietzsche: La vida es un sinsentido y todo aquello que una vez me había sido útil no sirve en absoluto. Siento un vacío que nada en el mundo puede llenar. Un amplio abismo se abre en el suelo sobre el que me sostengo y no puedo dejar de preguntarme: ¿Quien soy? ¿Para que vivo?
Buddha: ¿Y.....? Arroja luz a lo que está bajo tus pies.
Nietzsche: ¿Cómo que Y...? ¿Estas escuchando lo que te digo? He mirado cara a cara al abismo y ya sé la respuesta: todo esto es “un sindiós” y me siento lleno de nihilidad.
Buddha: Vale, me parece muy bien. No tiene por que ser necesariamente negativo.
Nietzsche: A cascarla...!!! Estos malditos hindúes tienen horchata en las venas. Cuando estires las piernas te volverá a irrigar sangre al cerebro.
Y Nietzsche da media vuelta y se marcha maldiciendo.

Segundo asalto.
Nietzsche: Quizás fui descortés contigo el otro día. La verdad es que tenías razón al decir que este estado de negación del sentido de la existencia no tenía por qué ser negativo. Puede que sea la ocasión para un nuevo comienzo en que el “ser” se transforme en un “Übermensch” , un superhombre que genere su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder.
Buddha: ¿Y ya sabrá este Übermensch quién es?
Nietzsche: No le hará ninguna falta, será un “ser” por encima del bien y el mal al que no juzgará ningún Dios.
Buddha: Pues no veo que sea un “ser” en absoluto, ni veo escala de valores propia que pueda asumir y esa “voluntad de poder” de la que hablas volverá a arrastrarlo al abismo del sufrimiento.
Nietzsche: Qué fácil es hablar desde la pasividad!!! Sal al mundo y enfréntate a los demás, deja tus harapos y trabaja una semana en Wall Street.
Buddha: (silencio)

Tercer asalto.
Nietzsche: ¿Todavía sigues mudo?
Buddha: No tenía nada que decir.
Nietzsche: “La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio”.
Buddha: Está bien. Si quieres hacerlo a tu modo, que así sea. Hablaré: Una liberación de tus dudas que simplemente te transporte fuera del abismo y te lleve a una nihilidad donde las cosas de la vida recobren su sentido no merece el nombre de liberación. Debes aceptar la vacuidad de la existencia con tal intensidad que tu mente se ilumine tanto como le sea posible. Debes permanecer en el caos, en el abismo, en Wall Street con una mente que haya superado el estado egocéntrico y que nada acepte, nada rechace, nada juzgue. Olvidas que la vacuidad que ves en lo que te rodea también se halla en ti. Y en otra ocasión te hablaré de la Gran Compasión.....
Nietzsche: (silencio)

Cuarto asalto.
Nietzsche: (silencio)
Buddha: (silencio)
Y Buddha cogiendo una flor la hace girar entre sus dedos. Nietzsche por primera vez sonríe.


Amant de la música. (Muntanya màgica)

"Sí, sóc amant de la música, cosa que no vol dir que també li tingui un respecte especial. És, si fa no fa, com respecto i estimo la paraula, el portador de l'esperit, l'instrument, rella llampant del progrés...Música...és allò articulat a mitges, allò dubtós, irresponsable, indiferent. Suposo que hi objectaran que pot ser clara, la música. Però la natura també pot ser clara, un rierol també pot ser clar, i de què ens serveix això? No és la veritable claredat, és una claredat il·lusa, inexpresiva i que no compromet a res, una claredat sense conseqüències, perillosa perquè ens condueix a calmar-nos, amb ella...Deixin que la música adopti el gest de la magnanimitat. Molt bé!, així enardirà el nostre sentiment. Però del que es tracta es d'enardir la raó! Sembla que la música és pròpiament moviment...i, no obstant, això, jo la trobo sospitosa de quietisme. Deixin que ho dugui a l'extrem: jo tinc una antipatia política contra la música.
La música és inestimable com el darrer mitjà de l'entusiasme, com a poder que arrossega endavant i endarrera, quan troba disposat l'esperit per produir els seus efectes. Però la literatura ha d'haver-la precedida. La música sola no fa avanaçar el món. La música sola és perillosa.
La música desperta el temps, ens desperta perquè gaudim del temps de la manera més refinada, la música desperta...i en aquest sentit és ètica. L'art és ètic en la mesura que desperta. Però, ¿com és, si actua al contrari? Quan atordeix, adorm, ¿no es contraposa a l'activitat de l'avenç? La m´ñusica també és capaç d'això, hi ha raons per considerar-la pels efectes entre els opaciacis. Un efectes diàbolics, senyors meus! L'opiaci és diàbolic perquè crea apatia, entestament, inactivitat, estancament servil...Entorn de la música hi ha alguna cosa dubtosa. És d'una naturalesa ambigua, podriem dir sense excedir-nos que és políticament sospitosa".


La muerte no es más que un sueño y un olvido.

...A menudo huía de las impetuosas fiestas de los que querían vivir. Por doquier sonaba el violín de la muerte y pronto aprendí a reconocer su sonido, en largas noches delirantes...

Mi novela de época.

Como la nota que germina en la luna de cada uno de nosotros, también nuestro sol hace infértil nuestros cultivos intelectuales.
Ceniceros que rebosan colillas, tan llenos de ceniza como nuestras mentes de mierda, yacen dentro de la cuna de nuestro deseo.
En la jarra de cerveza eché mi deber, y la blanca tortuga de mi pared azul empezó a tocar la flauta con una rara habilidad.
La puerta hablaba con elmechero acerca de la inminente lluvia de tristeza pingüina que iba a caer sobre la isla de un bolígrafo azul dueño de un ratón negro fumador amante de Goethe.

jueves, 12 de agosto de 2010

La tarde del finitismo canalla.

Hoy, como cada día de esta semana, he seguido mi plan de estudio previsto. La tarde ha pasado tranquila y sin excesivas incidencias (únicamente casi me abro la cabeza al estirar de la cortina porque me molestaba el sol). Allá las siete, esa hora en que los rincones de los parques se empieza a llenar de adolescentes, con sus perros y porros, y aquí en mi pueblo no, intentaba refutar la teoría del finitismo de Ruseell y su célebre "El tiempo tuvo un inico", y justo en ese momento de éxtasis mental, cuando crees hallarte a dos pasos de esa respuesta tan buscada escucho hablar (gritar) a mis padres acerca de, lo que más tarde pude comprobar, una peluquería del barrio de cuando ellos también tenían sueños.

Las dos próximas horas tampoco ocurrió nada fuera de lo común, el típico ir y venir de una tarde de agosto. Un amigo me dijo que mañana habíamos quedado, lo que me pareció perfecto debido a que padezco de lapsus mentales a corto plazo, y justo mientras íbase acercando el crepúsculo del día junto con el de la conversación empezó una electrizante tormenta acompañada de algún desvarío.

Aquí no hay nada increible, sólo lo de siempre. Mientras pensamos que estamos rompiendo con esa monótona rutina volviendo a las 6 de la mañana a casa borracho, oliendo a lujuria y pensando en nuestros vicios, queremos creer que no fue un error que naciéramos. Pensamos que quizás, esa manera de autoafirmación es haciendo lo que a uno le gusta, siendo fiel a nuestros propios sentimientos, cosa que es más difícil de lo que parece.

La difícil tarea que nos hemos asignado en esta guerra espiritual que sufrimos es la de aprender a escojer nuevas opciones, aprender a soñar a mejor mientras vemos cuán demacrada está la realidad, este "drama humano". Parece ser que la síntesis entre inhumanidad y superhombre plasmado en la célebre reflexión nietzscheana: "nosotros, los débiles somos desde luego débiles conviene que no hagamos nada, par alo cual no somos lo bastante fuertes", no queda demasiado alejada de lo que parece ser nuestro rol militar.

Yo digo: ¡A la mierda su moral y su filosofía del subconsumo! ¡A la mierda esa euforia narcótica agradablemente alucinante que enmaraña nuestra mente!
Si por ellos fuera, hacía años que habrían conquistado la vejez...
Ahora escucharé música y pensaré, por lo pronto me queda decir: seduciré a esa joven, envenenaré a mi enemigo.