Bendigo las provincias del olvido,
los porros buscadores de respuestas,
las mujeres de farra sin querido,
las almas errantes siempre dispuestas
a embaucar al rey de los mentirosos,
a reirse de lo triste en la tristeza,
a tomar por malditos los dichosos,
a tomar un tren dirección Baeza.
Bendigo a los de vocación diablo,
al mercenario de las excepciones,
a los vulnerables por lo intangible,
las que me besan cuando no les hablo,
los canallas de buenas emociones,
los que se pierden con un imperdible.
martes, 8 de marzo de 2011
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