No me dibujes con ojos de artista,
el trazo del aprendiz de pintor
ensaya su oscurantismo cultor
en mi recién estrenada sonrisa.
No cantes la vida por borrachera,
la embriaguez es un estado del alma
que más que exaltar nos relaja y calma
brille o no brille el sol en Antequera.
Más cerca cada vez de los de adentro,
sueño la vida sin rumbo ni centro
pagando con sonetos mis deudas.
Al olvido obligar a un encuentro
sigo intentando, mientras unas beudas,
se me enfadan porque ya no les entro.
viernes, 2 de septiembre de 2011
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