miércoles, 15 de febrero de 2012

XVI


Como Castorp en el sanatorio
con más paciencia que Proust en su obra,
como "El Gran Corruptor" sin velatorio
con su "sé que no sé nada", zozobra.

Como filósofo sin pedigrí,
como el discípulo de Zaratustra,
como el niño diez que nunca fui,
como el griego sabio que no se frustra.

Como pródigo pago las facturas,
como mecena del arte del timo
me sustento en pagarés que no llegan.

Mas vivo cobrando rentas de usuras,
préstamos de amor que no desestimo,
animando a los egos que se niegan.

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