viernes, 30 de marzo de 2012
El secreto que se esconde detrás de las risas me conduce a estas escaleras de humo por las que asciendo. El sonido sin voz ni decibelios reverbera lo no dicho, lo que pienso: no encuentro a la mujer que quiero. El reciente cambio de escribir sonetos a prosa me certifica lo que siento, que nunca nací para cuadrar estrofas. Quizás nunca quise aprender la lección del compromiso para con los demás, me quedé en la del compromiso con uno mismo, ¡qué me importa el qué dirán! Yo no presento el Ateneo, yo presento el Partenón de mi abismo con estaciones, inauguro parajes incendiados: mis dominios. No se me enfade usted J. Vinyoli por citar algo de sus libros.
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