¿Qué escribir en estos días en que el discreto encanto de la sobriedad me parece sólo discreto, pero no encanto?
El cálido color naranja de mi porro y el navío de humo con ese aroma cítrico no me transporta a ninguna playa paradisíaca, esas que nunca pisaré, tan sólo me eleva un poco en este mar de mierda, desagüe de "correctas" formas.
Jóvenes rebeldes sin causa, ¿cómo llenarán el vacío de sus almas, ese vacío que supone no tener ser?
En el metro nadie habla, sólo miradas esquivas o descaradas, ¿qué es eso que oigo? ¡Hombre! El borracho del vagón siempre tiene una conversación gratificante con la que consolar tu ya no fracasada empresa de aprender algo un día cualquiera. ¡Larga vida!
Gotas de sida y cáncer llueven desde un cielo más desalentador, futuros de niños tirados por el retrete sin ni siquiera tener una oportunidad de elegirlo ellos. Puta televisión.
Laboratorios ambulantes dónde engendran "elegidos" en provetas.
lunes, 30 de agosto de 2010
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