Imágenes que se cuelgan de olores,
verdes sonidos que esconden recuerdos,
negras noches sin males de amores,
"vida y muerte" se llaman nuestros juegos.
Esta dictadura del sinsentido,
esta catedral, templo del absurdo,
es la tiranía del para conmigo
pintada a lo Dalí, en ningún muro.
Prostituyo jóvenes horizontes,
pervierto incoloros amaneceres,
desconocidas en mis pantalones
que huyen de deberes y pesares;
un cálido abrazo de mi parte
y otra partida ganada por mate.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
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