domingo, 29 de abril de 2012


Si el orden natural de las cosas fuera el descenso, la decadencia, la degeneración, la nada, yo sería su Dante de pegatina en ese absurdo sin sentido. La mujer que no tengo la Beatriz sin fe de dicha comedia, y Virgilio sería el amigo desconocido a quien nadie conoció disfrazado de hombre cuerdo. Caminaría con la firmeza de los que han pisado fondo, hablaría con la inseguridad que da la experiencia, miraría con los ojos que embalsaman toda una eternidad con sus lágrimas al descubrir el aprendizaje del desapego, el eterno viaje a ninguna parte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario